La foto de Soraya…y la tremenda GILIPOLLEZ de (la mayoría de) los españoles

Soraya Sánez de Santamaría es portavoz del PP en el español Congreso de los Diputados, además de tener un apellido que, de primeras, te da no-se-que meterte con ella.

Ha protagonizado una entrevista/reportaje “persona […] personal […] personal” en el periódico El Mundo, aprovechado por el propio director de “nuestro periódico” para arremeter contra ella (¡cómo se las gasta el del corpiño rojo y la lluvia dorada!), entre otras personas.

No se si la fotito revela que la chica sea incapaz, o no, de hacer su labor (sí demuestra que es novata, o inocente, al no haberse dado cuenta de las repercusiones). Tampoco se si su labor la hace bien (y me importa bastante poco porque no les voy a votar).

Lo revelador del asunto es que sale esta foto y se arma un revuelo de aúpa:

*este episodio es el ejemplo de la estupidez general de la sociedad española, de los políticos y de los medios de comunicación, al armarse ese revuelo: portada del susodicho periódico (¡toma ya!), comentario del citado director, discusiones en todas las tertulias (incluído un sonoro hueco en los incendiarios editoriales del -a veces- liberal “talibán de sacristía”), etc.

*el ejemplo de la atención que reciben unas determinadas personas, (algunas preparadas, pero la mayoría de ellas estúpidas) que realizan un trabajo, no sólo improductivo, que ya sería malo (por el coste de oportunidad que supone ocupar el tiempo y recursos en actividades que no aportan nada a la sociedad ni directa, ni indirectamente), si no pernicioso: que dificulta constantemente el devenir natural de la sociedad (el proceso de mercado). Estas personas a las que me refiero son, naturalmente, los políticos.

El perverso sistema en el que estamos (el estado controla la mitad del PIB y dicta innumerables regulaciones y reglamentos todos los días, de obligatorio cumplimiento por parte de los ciudadanos/súbditos) provoca que tengamos a los políticos en el candelero constantemente, que las noticias políticas estén constantemente presentes en nuestras vidas (cuando deberían ser anecdóticas, a lo sumo), que nos fijemos hasta en nimiedades como estas. El resultado de todo esto es que no podamos vivir sin los políticos: que los vanagloriemos como auténticos extraterrestres con poderes sobrenaturales (como con Obama) o los odiemos con toda nuestra alma.

Cuando se celebran elecciones es un constante bombardeo de gilipolleces de políticos, presentando absurdos programas que no resisten el más leve análisis económico (de la economía correcta, claro) y con el remate final del día electoral, en el que, al ir a votar, legitimamos a esos mismos políticos y, con ellos, su ingorancia, su inoperancia, su tremendo daño que nos hacen a nosotros mismos (que, por su propia naturaleza, no se ve) y todo este perverso sistema del que no tienes la opción (política) de salirte, a no ser que emigres a algún paraíso fiscal (que, obviamente, están en el punto de mira de los mismos políticos por tratarse de parcelas físicas que escapan a su control y su opresión).

Lo que abre más las carnes es cuando, en unas elecciones concurridas, los políticos salen proclamando, todos a una: “han ganado los ciudadanos” (¡cuando son todos ellos los que han salido más legitimados para seguir ordenando y mandando!)

Este es uno de los 2 ejemplos en los que los políticos de distintos partidos coinciden en sus apreciaciones y sus acciones: el verse legitimados por la participación electoral (el otro ejemplo es la manera en la que se cubren unos a otros para tapar la, inevitable, corrupción que genera el propio sistema).

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“¡pero en Cuba tienen muy buena Sanidad!”

..la gilipollez tan común que se escucha.

Menuda manipulación de este ignorante gordinflón: yo he estado en La Habana y he visto el hospital que dice Mr. Moore, e incluso en ese hospital hay unas colas interminables a pie de calle (¡me recordaba a un hospital público de la S.S. de aquí, en España!)

una buena noticia

Esperemos que esto sea realidad.

Si es antes de 2012, mejor.

Paul Samuelson, algo patético

Si el domingo pasado fueron las falacias de Paul Krugman, este domingo le toca el turno al eminente Paul Samuelson.

Aquí no está en discusión los indudables méritos académicos del susodicho; lo que se cuestiona es si, de verdad, tiene razón al decir que el capitalismo promovido por Friedrich Hayek y Milton Friedman ha fracasado con la actual crisis económica.

El artículo empieza, una vez tras otra, errando el tiro:

> “el capitalismo puro” NO se impuso entre 1915 y 1919 – más bien sería al contrario. El capitalismo puro (NUNCA ha sido puro) tuvo una época más dorada en las anteriores décadas. Es más, en 1913 se creó la Reserva Federal, con lo que se creaba un prestamista de última instancia y una salvaguardia para los bancos privados y su capacidad para multiplicar medios de pago de la nada (eso no es precisamente un mercado libre).

> “el capitalismo puro” (que no existía) no murió por culpa de Hoover. Al contrario, el crack del 29 fue la consecuencia de las políticas monetarias expansivas, la serverísima recesión fue en parte el resultado natural del boom anterior y la incapacidad de los mercados de ajustarse rápidamente debido a políticas intervencionistas (aranceles, salario mínimo). La depresión resultante fue aún más larga por culpa del intervencionismo fiscal del New Deal de Roosevelt (tiemblo por lo que pueda hacer ahora Obama). Por lo tanto..

>”el capitalismo puro” (que no era tal) no fue salvado por el Estado, en absoluto.

Dos puntualizaciones: Lenin no era tan paleto en economía (sabía muy bien cómo destruir a un país: destruyendo su moneda) y Marx, pese a estar totalmente equivocado, tampoco lo era.

Luego se mete con Hayek y Friedman y su “capitalismo libertario”. Esta afirmación demuestra que, o no ha leído a ninguno de los dos, o no sabe lo que es libertario (aunque quizá sea un problema de traducción). Hayek abogaba por una “safety net” en sanidad y educación, al igual que Friedman, aunque también abogaban por introducir competencia en esas áreas.

Sin soprender a nadie, dice que las políticas keynesianas de los años 30 de Roosevelt en EEUU y de Hitler en Alemania fueron las que sacaron a esos países de la depresión, afirmación falsa que se mantuvo mucho tiempo (claro que el autor dice lo contrario, es decir, que a partir de los 70 esa burda explicación ya no se daba en clase..y esto, de nuevo, es mentira)

En el resto del artículo el autor, refiriéndose al escenario actual, despotrica contra el típico cóctel culpable de todo progre que se precie: los recortes impositivos de Bush, las malas prácticas bancarias/financieras de siniestros protagonistas, incluso su analfabetismo económico por no saber la valoración de derivados de Merton y Scholes, y, en fin, una mezcla bastante rechazable (en eso tiene razón) de altos financieros y políticos republicanos en el administración (¡como si los demócratas fueran a ser distintos en esto!). Todo este capitalismo de amiguetes es algo que no han promovido ni Hayek, ni Friedman; pero esto, al autor, le da exactamente igual (lo que dice muy mucho de su poca honestidad intelectual)

La causa de esta crisis, eminente Profesor Samuelson, es un cóctel de una política monetaria expansiva de los bancos centrales hasta la extenuación, la capacidad de los bancaos privados de reproducir artificialmente medios de pago de la nada, la posibilidad de estos de sacar riesgos fuera de sus balances y, en fin -me parece a mí-, de los instrumentos financieros destinados a diluir riesgos que se han ido desarrollando en la era inflacionaria de las 3-4 últimas décadas a partir de la ruptura de Breton Woods y la paridad oro-dólar que existía hasta entonces. A todo esto hay que añadir las infinitas regulaciones y el intervencionismo del Estado (por ejemplo, las presiones en el caso de las hipotecas subprime, el hecho de que las agencias hipotecarias no sean privadas.. es decir, que el mercado de hipotecas no era un mercado libre)

¿Cómo puede ser que todo un eminente académico, premio Nóbel por méritos propios (aunque la economía neoclásica que él representa sea un calleón sin salida) no sepa todo esto? ¿De verdad no lo sabe? Y si lo sabe, ¿cómo es que puede obviarlo?

Una buena guía para la política

Uno de los recomendables vídeos del programa de televisión de un periodista estadounidense envidiable: John Stossel (recomiendo ver las 6 partes de esta ‘Guide to Politics’)

En fin, la política es ASQUEROSA.

pd.- gracias a Daniel Luna por haberlo puesto en Facebook.

Krugman desatina (ninguna novedad)

El artículo de Paul Krugman sobre Milton Friedman que publica hoy el BOE global en español es entretenido por cuanto que supone un repaso general a los vaivenes en el pensamiento macroeconómico de la segunda mitad del siglo XX.

Dejando aparte las opiniones personales del reciente Nobel sobre el difunto héroe de Chicago (también premio Nobel hace más de 30 años), el artículo está lleno de desatinos. Estos son un par de ellos:

>La teoría neoclásica no fue capaz de explicar ni de “solucionar” la gran depresión de los años 30 (en realidad, las teorías no solucionan nada, sólo explican la realidad), pero sí que lo hace la teoría austriaca del ciclo monetario endógeno parida por Mises y profundizada por Hayek. Esta teoría explica lo insostenible que era el boom de los años 20. La profundidad y duración de la depresión se explica por las malas medidas de política económica -que están calcando ahora- como reacción a la crisis (esto no convenció a Robbins ni a Haberler, lo que les llevó a cuestionarla). Krugman obvia la teoría austriaca en su articulo, pero, ya que él la entiende mal, podría haberla mentado para desacreditarla..no sería raro que lo hiciera.

>Japón ilustra la teoría austriaca, no la keynesiana: terminaron con una deuda pública de 130% del PIB y este no se recuperó. Esto supone la clarísima ilustración de que el gasto público no es un buen sustituto de los animal spirits empresariales en ningún escenario (sospecho que Krugman, como pasa a menudo con el libreo de Keynes, no entiende bien la naturaleza del empresario/inversor en La Teoría General, pero esa es otra cuestión). Por otro lado, el hecho de que los tipos de descuento del banco central japonés fueran próximos a 0% y la economía no se recuperara, en mi opinión, no ilustra adecuadamente la famosa trampa de la liquidez keynesiana (un aumento de la “preferencia por la liquidez”, es decir, de la demanda de dinero), si no el hecho de que, cuando existen unos inmensos desajustes en la estructura productiva de la economía (activos que no valen nada, dicho de manera muy simple) provocados por una larga expansión monetaria, por mucho que se profundice en la misma, esto no se traduce en un aumento de la inversión, ya que los agentes económicos (empresas, familias) deben sanear, primero, sus balances.

>Krugman insinúa que el período posterior a la II Guerra Mundial (tradicionalmente considerado como la edad de oro del keynesianismo) es un ejemplo de gran prosperidad gracias a recetas keynesianas, o de intervencionismo estatal. Olvida nuestro ilustre protagonista que durante ese período se dieron incrementos de productividad y el mundo fue caminando hacia la liberalización comercial, con lo que la creciente capacidad instalada podía soportar el “welfare state” (una mala idea). Además, la tremenda expansión monetaria acelerada bajo el mandato de Lyndon Johnson desenvocó, al final, en una galopante pérdida del valor del dólar por la imposibilidad del gobierno estadounidense de respaldarlo en oro, con lo que se inició una severa recesión inflacionaria durante la década de los 70 (¿terminaremos así en unos 10 años?)

>Sólo una observación más: el homo economomicus al que se refiere Krugman es una simplificación útil para los neoclásicos, pero algunos de los supuestos (en especial el de constancia) de los que se parten son irreales. Sin embargo, no es irreal el supuesto de racionalidad, lo que pasa es que se confunde racionalidad con conocimiento o información perfectos. Para entender todo esto es necesario familiarizarse con el pensamiento de Ludwig von Mises, que es el autor que más firmemente ha sentado las bases de la teoría económica moderna marginalista.

Me da pereza extenderme más sobre el premiado autor.

Quintaesencia del político

Cristalina exposición sobre lo que es un político al uso a cargo del piquito de oro de la política española: Gallardón.

Los ciudadanos súbditos de las autoridades “le piden” a Galla que les haga una universidad y el tío empieza a “convocar recursos” para que, “hoy en día” haya una universidad donde estudia mucha gente…madre mía, ¡qué cinismo!

Querido -es un decir- político, tú no “convocas” recursos, porque tu no vas intentando convencer a diversas fortunas para que patrocinen un ilusionante proyecto en el que tú, particularmente, te la juegas.

Lo que tú haces, político (y esta palabra la deberías tomar algo así como un insulto y no como un halago), es muy diferente:

1º – Extraes coactiva y sistemáticamente, dinero y propiedades al ciudadano (que son parte del producto de sus vidas, de sus proyectos vitales), es decir nos robas

2º – Asignas, con fines políticos (ajenos a las señales que te envía el mercado, o sea, la sociedad) esos fondos robados previamente

Muy diferente a lo que tú presumes que haces..

Es más, esos afortunados ciudadanos a quienes dices servir, ¿tienen ese derecho de robar sistemáticamente a los demás para que tengan ellos su universidad?  ¿tiene derecho cualquier ciudadano a que los demás le paguemos cualquier cosa por el mero hecho de que aquel lo anhele?

Viendo a este iluminado (aunque con más cultura y masa gris que el de la guitarra, que diría Carlos Herrera, pero, quizá por eso, aún más peligroso que el del psoe) se me viene a la cabeza una cita de Adam Smith que reza más o menos así: “el estadista que trate de dirigir al pueblo en la manera de emplear sus recursos […] asumiría un poder que no se le debería asignar a parlamento o senado alguno, y que en ningún lugar sería más peligroso que en las manos de alguien que tuviera la insensatez y la presunción de arrogarse tal capacidad”

Entérense, políticos: “¡que no queremos que nos transformen!..y el que quiera hacerlo que se la juegue en ello con su dinero y su propiedad (es decir montando una empresa)”

Enjaular a todos los políticos en el fondo del mar, sin posibilidad de escapar, serína un buen comienzo.