Paul Samuelson, algo patético

Si el domingo pasado fueron las falacias de Paul Krugman, este domingo le toca el turno al eminente Paul Samuelson.

Aquí no está en discusión los indudables méritos académicos del susodicho; lo que se cuestiona es si, de verdad, tiene razón al decir que el capitalismo promovido por Friedrich Hayek y Milton Friedman ha fracasado con la actual crisis económica.

El artículo empieza, una vez tras otra, errando el tiro:

> “el capitalismo puro” NO se impuso entre 1915 y 1919 – más bien sería al contrario. El capitalismo puro (NUNCA ha sido puro) tuvo una época más dorada en las anteriores décadas. Es más, en 1913 se creó la Reserva Federal, con lo que se creaba un prestamista de última instancia y una salvaguardia para los bancos privados y su capacidad para multiplicar medios de pago de la nada (eso no es precisamente un mercado libre).

> “el capitalismo puro” (que no existía) no murió por culpa de Hoover. Al contrario, el crack del 29 fue la consecuencia de las políticas monetarias expansivas, la serverísima recesión fue en parte el resultado natural del boom anterior y la incapacidad de los mercados de ajustarse rápidamente debido a políticas intervencionistas (aranceles, salario mínimo). La depresión resultante fue aún más larga por culpa del intervencionismo fiscal del New Deal de Roosevelt (tiemblo por lo que pueda hacer ahora Obama). Por lo tanto..

>”el capitalismo puro” (que no era tal) no fue salvado por el Estado, en absoluto.

Dos puntualizaciones: Lenin no era tan paleto en economía (sabía muy bien cómo destruir a un país: destruyendo su moneda) y Marx, pese a estar totalmente equivocado, tampoco lo era.

Luego se mete con Hayek y Friedman y su “capitalismo libertario”. Esta afirmación demuestra que, o no ha leído a ninguno de los dos, o no sabe lo que es libertario (aunque quizá sea un problema de traducción). Hayek abogaba por una “safety net” en sanidad y educación, al igual que Friedman, aunque también abogaban por introducir competencia en esas áreas.

Sin soprender a nadie, dice que las políticas keynesianas de los años 30 de Roosevelt en EEUU y de Hitler en Alemania fueron las que sacaron a esos países de la depresión, afirmación falsa que se mantuvo mucho tiempo (claro que el autor dice lo contrario, es decir, que a partir de los 70 esa burda explicación ya no se daba en clase..y esto, de nuevo, es mentira)

En el resto del artículo el autor, refiriéndose al escenario actual, despotrica contra el típico cóctel culpable de todo progre que se precie: los recortes impositivos de Bush, las malas prácticas bancarias/financieras de siniestros protagonistas, incluso su analfabetismo económico por no saber la valoración de derivados de Merton y Scholes, y, en fin, una mezcla bastante rechazable (en eso tiene razón) de altos financieros y políticos republicanos en el administración (¡como si los demócratas fueran a ser distintos en esto!). Todo este capitalismo de amiguetes es algo que no han promovido ni Hayek, ni Friedman; pero esto, al autor, le da exactamente igual (lo que dice muy mucho de su poca honestidad intelectual)

La causa de esta crisis, eminente Profesor Samuelson, es un cóctel de una política monetaria expansiva de los bancos centrales hasta la extenuación, la capacidad de los bancaos privados de reproducir artificialmente medios de pago de la nada, la posibilidad de estos de sacar riesgos fuera de sus balances y, en fin -me parece a mí-, de los instrumentos financieros destinados a diluir riesgos que se han ido desarrollando en la era inflacionaria de las 3-4 últimas décadas a partir de la ruptura de Breton Woods y la paridad oro-dólar que existía hasta entonces. A todo esto hay que añadir las infinitas regulaciones y el intervencionismo del Estado (por ejemplo, las presiones en el caso de las hipotecas subprime, el hecho de que las agencias hipotecarias no sean privadas.. es decir, que el mercado de hipotecas no era un mercado libre)

¿Cómo puede ser que todo un eminente académico, premio Nóbel por méritos propios (aunque la economía neoclásica que él representa sea un calleón sin salida) no sepa todo esto? ¿De verdad no lo sabe? Y si lo sabe, ¿cómo es que puede obviarlo?

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Una buena guía para la política

Uno de los recomendables vídeos del programa de televisión de un periodista estadounidense envidiable: John Stossel (recomiendo ver las 6 partes de esta ‘Guide to Politics’)

En fin, la política es ASQUEROSA.

pd.- gracias a Daniel Luna por haberlo puesto en Facebook.

Krugman desatina (ninguna novedad)

El artículo de Paul Krugman sobre Milton Friedman que publica hoy el BOE global en español es entretenido por cuanto que supone un repaso general a los vaivenes en el pensamiento macroeconómico de la segunda mitad del siglo XX.

Dejando aparte las opiniones personales del reciente Nobel sobre el difunto héroe de Chicago (también premio Nobel hace más de 30 años), el artículo está lleno de desatinos. Estos son un par de ellos:

>La teoría neoclásica no fue capaz de explicar ni de “solucionar” la gran depresión de los años 30 (en realidad, las teorías no solucionan nada, sólo explican la realidad), pero sí que lo hace la teoría austriaca del ciclo monetario endógeno parida por Mises y profundizada por Hayek. Esta teoría explica lo insostenible que era el boom de los años 20. La profundidad y duración de la depresión se explica por las malas medidas de política económica -que están calcando ahora- como reacción a la crisis (esto no convenció a Robbins ni a Haberler, lo que les llevó a cuestionarla). Krugman obvia la teoría austriaca en su articulo, pero, ya que él la entiende mal, podría haberla mentado para desacreditarla..no sería raro que lo hiciera.

>Japón ilustra la teoría austriaca, no la keynesiana: terminaron con una deuda pública de 130% del PIB y este no se recuperó. Esto supone la clarísima ilustración de que el gasto público no es un buen sustituto de los animal spirits empresariales en ningún escenario (sospecho que Krugman, como pasa a menudo con el libreo de Keynes, no entiende bien la naturaleza del empresario/inversor en La Teoría General, pero esa es otra cuestión). Por otro lado, el hecho de que los tipos de descuento del banco central japonés fueran próximos a 0% y la economía no se recuperara, en mi opinión, no ilustra adecuadamente la famosa trampa de la liquidez keynesiana (un aumento de la “preferencia por la liquidez”, es decir, de la demanda de dinero), si no el hecho de que, cuando existen unos inmensos desajustes en la estructura productiva de la economía (activos que no valen nada, dicho de manera muy simple) provocados por una larga expansión monetaria, por mucho que se profundice en la misma, esto no se traduce en un aumento de la inversión, ya que los agentes económicos (empresas, familias) deben sanear, primero, sus balances.

>Krugman insinúa que el período posterior a la II Guerra Mundial (tradicionalmente considerado como la edad de oro del keynesianismo) es un ejemplo de gran prosperidad gracias a recetas keynesianas, o de intervencionismo estatal. Olvida nuestro ilustre protagonista que durante ese período se dieron incrementos de productividad y el mundo fue caminando hacia la liberalización comercial, con lo que la creciente capacidad instalada podía soportar el “welfare state” (una mala idea). Además, la tremenda expansión monetaria acelerada bajo el mandato de Lyndon Johnson desenvocó, al final, en una galopante pérdida del valor del dólar por la imposibilidad del gobierno estadounidense de respaldarlo en oro, con lo que se inició una severa recesión inflacionaria durante la década de los 70 (¿terminaremos así en unos 10 años?)

>Sólo una observación más: el homo economomicus al que se refiere Krugman es una simplificación útil para los neoclásicos, pero algunos de los supuestos (en especial el de constancia) de los que se parten son irreales. Sin embargo, no es irreal el supuesto de racionalidad, lo que pasa es que se confunde racionalidad con conocimiento o información perfectos. Para entender todo esto es necesario familiarizarse con el pensamiento de Ludwig von Mises, que es el autor que más firmemente ha sentado las bases de la teoría económica moderna marginalista.

Me da pereza extenderme más sobre el premiado autor.