¿existe la propiedad intelectual?

Discutiendo con una persona muy inteligente sobre la legitimidad o la idoneidad del canon digital, esta persona tenía un buen argumento para la justificación del mismo: a partir de hace unos años, con la irrupción de internet y los programas p2p, la innovación técnica ha permitido a los consumidores disfrutar de unos productos de manera gratuita, mientras que antes tenía que pagar por ellos, y lo han podido hacer en una escala desconocida hasta entonces.

Esto es verdad, pero al argumento se le puede dar la vuelta: hasta hace unos años, antes de la irrupción de internet y los programas p2p, los artistas, los músicos y las compañías discrográficas habían disfrutado de unos ingresos extra, además de los de los conciertos. En este caso, es la innovación técnica, con la irrupción del disco de cera y el fonógrafo, después con el disco de vinilo, las radios fórmula, la cinta magnética y, finalmente, el disco compacto digital, la que había permitido a aquellas personas, vendiendo y distribuyendo interpretaciones ‘enlatadas’ de su creatividad artística, disfrutar de unos ingresos extra, ya que, hasta entonces, sólo podían explotar aquella realizando actuaciones en directo por diversos recintos.

Es decir, es la innovación técnica la que ha permitido dar unos ingresos extra a una serie de personas (artistas, músicos, discográficas); ingresos extra que han cesado de existir al seguir la innovación técnica su curso. ¿Por qué era legítimo cobrar entonces por los cd’s, lp’s, etc., a los compradores, y ahora no es legítimo dejar de cobrar cuando esos cd’s ya no se venden (ya que esos compradores los copian)? Arguyen los defensores de la propiedad intelectual que esos soportes mediante los cuales los artistas pueden explotar comercialmente su creatividad poseen una suerte de derecho que nace de lo inmaterial que tienen dentro: la idea artística. Es decir, cualquier nuevo soporte que la innovación técnica provea siempre va a tener una especie de derecho ‘extra’ debido a que en él hay algo ‘inmaterial’ (una idea) que es susceptible de derechos.

Pero esto conlleva un error: en realidad TODOS los bienes materiales en el mundo tienen una ‘idea’ dentro de ellos. El inventor de la mesa, el de la rueda, el primer mono que consiguiera hacer fuego y el 1º al que se le ocurriera llevar una antorcha para alumbrar el camino, el inventor de la bicicleta, el 1º al que se le ocurrió utilizar a un caballo para transporte, etc. O los que, más tarde, diseñan una mesa de 3 patas en plan fashion o que tiene cajones para guardar cualquier cosa, o los que diseñan una bicicleta con 5 ruedas para llevar a 4 personas, o a los que se le ocurre poner una montura en el caballo para que se vaya un poco más cómodo, etc… Que yo sepa, no tenemos que pagar nada a terceros cuando vendemos mesas en algún mercado de bienes de 2ª mano, o cuando regalamos una bicicleta (y no vale decir que es que el derecho de propiedad intelectual cesa en un determinado tiempo, porque eso no tiene sentido: la propiedad no es susceptible de que cese en un período). Es decir, todos los bienes, considerados como tal (bienes que los seres humanos utilizan para llevar a cabo determinadas acciones, para lograr determinados fines), llevan (como si dijéramos) ‘dentro’ una idea, una ocurrencia. Y las ideas, todo tipo de ellas, tanto si son ‘artísticas’ como si son, simplemente, útiles para la vida práctica, son producto del pensar humano ¿Acaso se debe tener en mayor estima, o dar un estatus diferente a unas determinadas, concediendo privilegios a los creadores de estas ‘más altas’ ideas?

Vayamos a algo más específico: los defensores de la propiedad intelectual dicen que el comprador de ese “soporte + idea artística” puede realizar una copia para uso privado, pero esta copia no la puede intercambiar con otras personas, ya que lo que intercambia es la idea del artista. En cambio, no dicen que el comprador no pueda borrar el contenido del soporte (la idea artística), por ejemplo. Si es esa idea artística contenida en el soporte la que confiere un determinado derecho de propiedad (intelectual) al creador, no se le debería permitir al comprador hacer absolutamente nada en ese soporte (ni copiarlo, ni borrarlo), porque, según los defensores de la propiedad intelectual, la idea artística contenida en el soporte es del creador, es decir, no ha sido adquirida por el comprador. Y aún hay más: los defensores de la propiedad intelectual dicen que lo que no se permite es reproducir la idea artística del soporte, es decir: yo, comprador, no puedo grabar la idea artística para uso particular y vender el soporte después a otro comprador (ya que estoy reproduciendo la idea artística); pero sí puedo intercambiar (o regalar, supongo) el “soporte + idea artística” a un tercero, sin haberla copiado antes, ya que, en este caso, el comprador no está reproduciendo la idea del creador, y no se está lucrando con el intercambio o regalo. Pero en cualquiera de los casos, el supuesto daño al artista es, exactamente, el mismo: si yo, comprador, hago una copia privada y luego intercambio o regalo el cd a un potencial comprador de la idea de ese artista, el resultado es que el artista pierde a ese potencial comprador; si intercambio o regalo ese cd sin haber hecho copia alguna antes, el resultado es que el artista sigue perdiendo a ese potencial comprador. ¿Cómo, si teniendo el mismo daño para el artista, un acto es legítimo y el otro no?

Además, hay una cosa fundamental que debe quedar clara: todo intercambio o regalo es lucrativo, toda acción humana es lucrativa. La propia acción humana conlleva que el actor (comprador en este caso) pasa de un estado a otro en el que es más feliz o está más a gusto: si yo regalo o intercambio el cd con alguien estoy más satisfecho con ese cd en manos de ese tercero que en mis manos. En definitiva, si se quieren prohibir las acciones lucrativas que conlleven el uso de bienes (con sus ideas) adquiridos a terceros, debería prohibirse la acción humana en sí..¡debería prohibirse a los seres humanos actuar..vivir!

En realidad, lo que es legítimo para cualquier persona es explotar comercialmente (pacíficamente) su creatividad intelectual. Esta, según las habilidades que tenga y haya adquirido con el tiempo el actor, serán artísticas o científicas o prácticas, pero son, esencialmente, lo mismo: creaciones nuevas del cerebro de cada uno, a partir de estímulos propios y externos. Y estas creaciones no se pueden robar. Sí pueden imitarse e, incluso, copiarse, pero no son susceptibles de ser robadas porque el primer creador puede seguir explotándolas (aunque en los casos citados, con mayor competencia, sin duda), cosa que, en un robo, no ocurre así.

Por esto mismo, no es legítimo que Prince prohiba a la gente colgar contenidos en youtube, ni tampoco, pongamos por caso, que Moneo me exigiera una cantidad en el caso de que yo tuviera una casa diseñada por él y la vendiera. En cambio, lo que sí es legítimo, y se deduce de lo anterior, es que el creador puede explotar su creación de la manera que le venga en gana. En este sentido, es totalmente legítimo vender las creaciones musicales en soporte cd con protección anticopia, o prohibir al público la entrada a un concierto  con cámaras de vídeo, o incluso con teléfonos móviles. Es decir, el creador puede establecer todas las cláusulas que quiera en el contrato por el que vende el producto de sus ideas. Y si el contrato es aceptado por el comprador, entonces, el vendedor (el creador) tiene el legítimo derecho de exigir que se cumpla el contrato (y, SÓLO en este sentido, de existir cláusulas que así lo especifiquen, Prince sí podría alegar que se borren de internet sus contenidos audiovisuales adquiridos por sus compradores). Lo que no es legítimo, finalmente, es una ley (reglamento) elaborado por burócratas y/o políticos estableciendo qué es y qué no es legítimo en un contrato privado.

En sí misma, la propiedad intelectual no existe. Lo que existe es el derecho de los individuos de llevar a cabo todas las acciones que le plazca o considere necesarias para materializar sus ideas, para actuar de acuerdo con sus creencias, preferencias y valores personales (siempre que no invadan, ni violen, la propiedad ajena). Al llevar a cabo sus acciones, los individuos tienen derecho a la propiedad del producto, en su total integridad, de sus acciones. Además, si al llevar a cabo sus acciones los individuos deben adquirir determinados medios para conseguir el fin, tienen total derecho a ello en los términos que libre y pacíficamente entablen con los proveedores de esos medios.

En definitiva, lo que existe es la propiedad de las cosas adquiridas por los individuos pacíficamente (no de lo que uno piensa); cosas que se adquieren en el transcurrir de la vida humana, intentando hacer realidad las ideas que uno persigue.

pd.- son muy recomendables los artículos en esta misma línea de la página web liberalismo.org

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