y ahora…Krugman

Un domingo más tarde, otro artículo para tirar a la basura de otro eminente protavoz del anticapitalismo políticamente correcto en el mismo periódico global. Si el domingo pasado fue el, ya Nobel, Stiglitz (con cumplida y devastadora refutación por parte de Juan Ramón Rallo y aquí), este ha sido el turno del futuro Nobel Krugman.

El artículo es, sencillamente, ridículo y, teniendo en cuenta la talla intelectual que se le supone al autor, asombra lo sectarias que pueden llegar a ser las mentes (supuestamente) más privilegiadas.

Para empezar, afirma el autor (o el traductor) que estamos en una “depresión”. En fin, no es que no esté de acuerdo, si no que, dado el debate actual de si va a llegar a haber recesión o desaceleración, etc, etc, sorprende lo tajante del título…pero, claro, es que como la depresión es de Bush, ¡pues no hay más que hablar! Pero, ojo, no sólo Bush se lleva las culpas del profesor, también otros políticos pero, ¡como no!, casi todos ellos son republicanos (y los progres mononeuronales pueden seguir sonriendo complacidos).

Quede de antemano clara mi posición sobre la política económica de Bush Jr.: en general, ha sido bastante mala (de las pocas cosas que ha hecho bien ha sido bajar los impuestos e impulsar, aunque muy levemente, la liberalización comercial)

Afirma el insigne protagonista que Bush es un ignorante “hasta decir basta” cuando dice que las bajadas de impuestos funcionan (acojonante afirmación..típica de un mainstream progre rebelde y políticamente correcto)

Según él, las causas de la crisis actual son la burbuja inmobiliaria, el aumento de los costes sanitarios (¿¡!?) y los precios de las materias primas. En el artículo el autor se centra sobre las causas 2ª y 3ª. Sobre los costes sanitarios afirma K que durante la era de Clinton los costes fueron muy bajos y alega que ese hecho fue una de las claves de la expansión económica vivida en los años 90 (¿y la expansión monetaria de la Fed, Sr. K?). Dice K que a partir del año 2000 las primas de los seguros sanitarios empezaron a dispararse y eso ha sido una causa fundamental a la hora del flojo boom en el mercado laboral en estos últimos 8 años. Asumiendo que el mayor coste laboral por las mayores primas sanitarias provoque efectivamente un menor repunte relativo del empleo en este período, deben buscarse también otras causas: la expansión americana a partir del año 2000 ha sido mucho más leve debido a razones eminentemente monetarias. En cualquier caso, el futuro premio Nobel afirma que los aumentos de las primas sanitarias se deben a que el sistema sanitario norteamericano no se ha reformado (haciéndolo más estatal, se entiende) Dice que los culpables de ello son los que se opusieron a la reforma de Clinton, siendo estos los congresistas republicanos con Newt Gingrich a la cabeza. Habría que recordarle a Sr. Krugman que en el año 94, a los 2 años de ganar Bill Clinton, los demócratas sufrieron un histórico varapalo en el congreso y en el senado americanos, y la mayoría republicana echó por tierra la reforma sanitaria clintonita..pero esto fue bastante antes del año 2000, donde dice K que empiezan a aumentar los costes considerablemente.

La 3ª causa se refería a los precios de las materias primas. Es asombroso las estupideces que dice el autor: los precios no habrían aumentado tanto si se hubieran adoptado “criterios de ahorro de combustible como medida de seguridad nacional” (¡toma planificación a la república bananera!, si los progres tienen a K como ídolo intelectual-económico, ahora entiendo a Sebastián) o hubieran aumentado los impuestos a los carburantes (digo yo que si el aumento de precios viene dada principalmente por la demanda china, como dice nuestro autor, un impuesto doméstico, aunque frene la demanda interna en alguna medida, no será muy eficaz a la hora de moderar precios ya que estos suben en la cuantía del impuesto aplicado), además de la estupidez de apoyar la industria del etanol (opinión que sí comparto con K).

En fin, qué pereza dan los líderes economistas progres, dios mío..sobre todo cuando se meten a intelectuales conferenciantes (¡y les dan el Príncipe de Asturias!).

pd.- este artículo, aparecido previamente en el New York Times, es debidamente criticado en uno de los daily articles del Mises Institute.

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